Ruido de Fondo

2013

Ebrio funambulista

Aprovecho el desconcierto, me atraganto con mi orgullo.
Se acentúan mis complejos, me deshago, me diluyo.
Ni siquiera me da tiempo a preparar una coartada;
con un solo movimiento me dejas en la estacada.
Fui un cuerpo inflamable rodeado por el fuego.
Con tanta mala sangre perdí el control y el miedo.
Dime, ¿cómo lo consigues sin aparente esfuerzo alguno?
¿Hacer que me arrodille ante cualquier capricho tuyo?
Con el pecho anestesiado jugaré a seguir fingiendo;
apuro otro mal trago y me encojo por defecto.
Rendido ante la evidencia, hace ya tiempo que lo intuyo:
guardaré las apariencias con las tripas en un puño.
Bailando en el alambre jamás miré hacia el suelo.
Funambulista infame, funambulista ebrio.

El dolor umbilical

Comenzaste a envejecer tan deprisa, antes de tiempo.
Cada arruga escarvada en tu piel es un grito que ahoga el silencio.
No he sabido comprender el vacío en tus pupilas;
ignoré las lágrimas que desprendían, dejando entumecer
mi desidia y tus heridas.
Me enseñaste el miedo:
la primera vez que te encontré fría, rota, quebrada en el suelo.
Me quedé tan quieto;
acostado a tu lado, esperé a que te despertaras del sueño.
Nunca me dejaste ver los fantasmas de tu espejo,
yo no te supe ofrecer ni mi ayuda ni consejo.
Entre ginebra y café, entre cigarros y pastillas,
no dejó de llover ni un solo día, se fue apagando tu luz.
No recuerdo tu sonrisa.
El dolor umbilical que une tu vientre y mi vientre
ha dejado de sangrar, pero tú no eres consciente.
Nos urge reconciliar la culpa que araña la carne,
recordar que soy sangre de tu sangre.
¡¡¡Para bien y para mal, te sigo queriendo, madre!!!

Incondicional

Tus latidos galopan sin freno,
Los míos, a contratiempo, van justo detrás de ti.
No te puedo acompañar todo el trayecto,
Mis huellas no serán los pasos que debes seguir.
Quiero adivinar cada peligro,
Anticiparme a tus urgencias cuando arrecie el temporal.
Son las reglas de este compromiso:
Inquebrantable, intransferible, incondicional.
No hay amor que duela como me duele tu amor,
No hay dolor que quiera cerca de tu alrededor.
Este olor a pura vida viene de tu luz,
Nada me hace tanta falta como me haces falta tú.
Te prometo nunca estar ausente,
Pasando inadvertido cuando lo requiera la ocasión.
Has dejado al descubierto, a la intemperie,
En cueros, sin coraza, a mi esquivo corazón.
Tres mil trescientos setenta gramos,
Mis manos hechas a tu medida.
Tan feliz y tan acojonado,
Me tiembla el pulso y las rodillas.
Tres mil trescientos setenta gramos
De inocencia comprimida,
Estallan en un llanto desatado
Y todo mi entorno se ilumina.

Fuera de cobertura

Noto algo raro, estoy mutando
Hacia un estado de impermeabilidad permanente.
Soy cada vez menos humano,
Retroalimentándome con materia intrascendente.
Con un sistema inmunizado a la realidad ajena
Y sus juicios morales, quizás me hayan inoculado
Anestesia informativa junto a otras banalidades.
Etiquetado y envasado al vacío,
Aislado en mi burbuja de las vanidades,
Fuera de cobertura y fuera de servicio,
Y del peligro también fuera de su alcance.
Morfina para la clase media en cada esquina,
En cada tienda de centros comerciales.
No sé si os habéis dado cuenta, desde allí tengo
Cubiertas todas mis necesidades.
Sobreestimulado, sobreprotegido,
Sobreidiotizado, sobre todo vacío.
Perdón si no me he disculpado por haber aprovechado
Tantas comodidades; nunca me habéis dejado claro
Si estoy por encima o debajo de mis posibilidades.

Sin Freno

Extraños en los baños hacen juego de manos,
Compartiendo sus miserias.
Un billete enrollado, subir otro peldaño, la cosa se pone seria.
Ahora hace falta un trago y desatascar la garganta
De los restos amargos que enturbian el cuerpo y el alma.
Seremos invencibles mientras quede combustible,
Sin freno aceleramos hacia un final más que previsible.
Nos fiamos del instinto, mañana otra vez domingo.
Celebramos la derrota de placeres reprimidos.
Nos los hemos metido, lo demás ya poco importa.
Hoy nos dejan que nos comamos el postre con los dedos.
Cada noche, a la hora de los gatos, desaparecemos.
Seremos invencibles mientras quede combustible,
Sin freno aceleramos hacia un final más que previsible.
Nos tratan de arrogantes por ser lo que parecemos:
Mostrarnos intratables o morir en el intento.

Un ciudadano ejemplar

Llega el hombre tranquilo, se acerca con sigilo,
Precediendo a la tormenta.
Detrás van los pupilos, bufones travestidos
Y algún director de orquesta.
Conoce las respuestas, cuándo apretar las tuercas:
Es caciquismo de manual.
Creen que es el elegido, el mundo está en su ombligo,
Sabemos que su ombligo apesta.
Las leyes del padrino no se dan por escrito,
Se presuponen, se respetan.
La suerte en cada esquina, la megalomanía
Es un imán para el azar.
De ciencia ficción, es como personaje de ciencia ficción,
Interpretación sobreactuada con escasa inspiración.
Una producción con mucho presupuesto para la ocasión,
Luces de neón, efectos especiales de trampa y cartón.
Mecenas para artistas, de golfos y golfistas,
El líder por antonomasia.
Intereconomista sutil o populista,
Según se preste la falacia.
Medallas, homenajes, pistas de aterrizaje
Llenas de aviones de papel.
Un egomegamonumento para un ciudadano ejemplar.

La Vergüenza

No me reconozco en el espejo,
o no quiero reconocer en el reflejo
los restos de mi naufragio.
Me arrancaré carne y pellejo,
me quedaré en los huesos
y no podré esconder la mugre que hay debajo.
He derrochado insensatez por los cuatro costados,
con urgencia, inmediatez y sin premeditarlo.
Así es cómo te arrastré a mi infierno privado;
ha sido el chiste más cruel de este payaso.
No me sueltes de la mano, por favor.
Antes de pedir perdón, enséñame a pedirte ayuda.
Ya hice suficiente daño, no busco redención;
la vergüenza pega con más fuerza que la culpa.
He vuelto a despertarme roto y descompuesto.
Me intentaré recomponer, me quedo en el intento.
Tu aliento vuelve a recoger mis pedazos del suelo;
me abrazas, en tus ojos vuelvo a verme entero.
Vuelvo a verme enteroooo!!!!

Tu centro de atención

Soy como el ruido de fondo,
Soy la cara que te suena,
Soy el nombre que no sale
De la punta de tu lengua.
Soy de casi todo un poco,
Soy lo que a ti te apetezca,
Soy el que se queda solo
Y caducado en tu nevera.
Me debería acostumbrar
A no ser tu centro de atención.
Yo no me canso de esperar
Y no se presta la ocasión,
Nunca se presta la ocasión.
Soy el último paciente,
Soy la cita que no esperas,
Soy demasiado corriente
Para la vida que llevas.
El orgullo a ras del suelo,
Un poco más abajo la vergüenza,
La autoestima ya ni la huelo,
La perdí apostando a la paciencia.

El resbalón

Ando buscando mi ración diaria de improvisación
Y vandalismo para el alma.
Ando buscando inspiración libre de conciencia y razón,
De vocación instintiva y macarra.
Ya estoy de vuelta de muchos sitios
Donde pequé de ingenuo o me pasé de listo.
Hoy voy a resbalar:
Vengo descalzo pisando los charcos,
Vengo dispuesto a tropezar.
No intentéis hacer nada por evitarlo.
Ando detrás de un corazón de acero puro y hormigón,
Capaz de crujir mi espinazo gozando.
Ando buscando un revolcón de salivazos y sudor,
Mancharnos la carne, mojar, lubricarnos.
Vamos a hartarnos, vamos a muerte,
Veremos mañana quién se arrepiente.
Hoy no voy de legal:
Me he puesto el traje de diablo canalla,
Cargado con el arsenal
Y las ganas para presentarte batalla.
Vamos a hartarnos, vamos a muerte,
Veremos mañana quién se arrepiente.
Hoy sé que voy a resbalar…

Bajo Cero

Cómo me habéis pegado el palo dando palos de ciego.
Vuestros culos están a salvo, el mío es un coladero.
He firmado un contrato para que me toméis el pelo
y me habéis dejado temblado en la calle y a bajo cero.
¡¡¡Esto no tiene que acabar así!!!
Manipuláis un arma con potente retroceso,
me disparáis las balas, no parecen de fogueo.
Sé muy bien que estáis bailando al otro lado del espejo;
qué lástima que el hambre nunca os coja por el cuello.
Haciendo del truco un trato habéis sentado precedente:
por cada metro urbanizado, ocho familias al garete.
Siempre os sale rentable, nunca os pilláis los dedos,
mientras el respetable subvenciona el escarmiento.
¡¡¡Esto no tiene que acabar así!!!
Antes me llamabais de usted: «Estimada» y «queridísimo señor cliente».
Había otro tipo de interés, de vez en cuando una olla exprés
y, a final de mes, caras sonrientes.

La peste y el ruido

Aún nos queda la herencia del instinto primitivo
Para frenar la inercia que nos empuja al abismo.
Tenemos la materia prima latiendo en las manos:
Iniciativa y rabia contenida, por si acaso.
Por un mismo objetivo y una misma recompensa,
Cambiemos de escenario a los miembros de la orquesta.
Somos la peste y el ruido, la luz que ciega,
Somos el riesgo añadido y sus consecuencias.
Somos el poco sentido común que prevalezca
Sobre el respeto fingido de las falsas apariencias.
Finalizó la broma y la comedia de mercados,
La decadencia viene ahora y llega con recargo.
Fallida la experiencia de un sistema autoindulgente,
La competencia es incluso más incompetente.
Impunidad al imputado, a su insultante opulencia,
Amputados los pedazos que quedaban de vergüenza.
Somos la peste y el ruido, la luz que ciega,
Somos el riesgo añadido y sus consecuencias.
Somos el poco sentido común que prevalezca
Sobre el respeto fingido de las falsas apariencias,
Una vida a plazo fijo en un número de cuenta.

Créditos del disco

Formación

  • Víctor González García - Guitarra y voces
  • Juan Antonio García Díaz - Guitarra y coros
  • Salvador Tena Esteban - Bajo y coros
  • Víctoret - Batería